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Saturday, May 28, 2011

MÁS SOBRE LAS DIETAS PARA EL VERANO

Siguiendo con el tema de las dietas mágicas de verano, que ya ocupó un espacio en este blog hace relativamente poco, hoy os quería invitar a leer un artículo que apareció en el rotativo El Mundo hace unos días para seguir reflexionando sobre esta cuestión. Este escrito trata principalmente dos temas, el primero de ellos cómo identificar una dieta milagro y el segundo los graves trastornos para la salud que pude acarrear seguir uno de estos métodos sin fundamento.
Además, este artículo da la referencia de un test elaborado por el Ministerio de Sanidad (dentro del programa NAOS) para que todas aquellas personas que hayan empezado una dieta, la evalúen con este cuestionario y descubran si efectivamente se trata de una dieta insalubre. 


Personalmente creo que es un muy buen síntoma que los periódicos divulguen los peligros que entrañan estas desequilibradas dietas y que el Gobierno elabore herramientas para ayudar a la población a reconocerlas. Estas acciones de divulgación son muy valiosas para llegar al máximo número de personas, y poco a poco ir acabando con todas las dietas mágicas y mitos alimentarios que ensucian de imagen de una noble ciencia como lo es la nutrición. Aún queda, no obstante, mucho por hacer.

Por último, y para terminar con el tema de las dietas mágicas, os invito a leer la postura de la Organización de Consumidores y Usuarios  y de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas sobre la dieta "de moda" de este año.

Thursday, May 5, 2011

ALERTA: HAN LLEGADO LAS DIETAS PARA EL VERANO

Cada año sucede lo mismo: cuando llega el buen tiempo las librerías, revistas e Internet bombardean a la población con supuestos métodos revolucionarios que ayudan a perder peso sin dificultades. ¿Y por qué en esta época? Creo que es bastante obvio: la gente quiere lograr una mejor apariencia de cara a los meses de verano. Los autores de estos métodos lo saben, y se lucran con ello. Sólo por ejemplificar el gran negocio económico que son estas dietas, comentar que durante estos meses del año los libros más vendidos en el apartado “no ficción” siempre son los que tratan de milagrosas dietas para el verano. Lo más divertido y penoso a la vez es que cada primavera se pone de moda una de estas dietas, la cual se contradice con la del año anterior y se contradecirá con la del año venidero. Parece ser que esto no importa, porqué cada año estos libros son el top ventas. La gente seguidora de estas dietas defiende el tratamiento de esta temporada hasta la muerte, pero parece ser que de un año para otro ha cambiado su forma de pensar y lo que funciona es otra cosa, y al año siguiente más de lo mismo.
Delante de estos atentados a la razón y la lógica, hoy quería centrarme en cómo identificar una “dieta mágica”. Según la Asociación Americana de Dietética y la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, las características de las dietas fraudulentas o de los métodos fraudulentos para perder peso, son, entre otras:
- prometen resultados rápidos
- prometen resultados mágicos
- prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos
- contienen listas de alimentos "buenos" o "malos"
- exageran la realidad científica de un nutriente
- aconsejan productos dietéticos a los que se atribuyen propiedades extraordinarias
- incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad
- contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.



Además, estas dietas son desequilibradas y restrictivas, la cual cosa puede llevar a los practicantes a alguna alteración de la salud. Y es por este motivo que, en mi opinión, todo este mercado de dietas milagro debería estar mucho más regulado por las autoridades sanitarias.
Así que ya sabes, si en el futuro te encuentras con una nueva dieta, comprueba que no siga ninguno de los puntos antes mencionados, contrasta la información subministrada y consulta a tu nutricionista de confianza.

En el siguiente enlace podréis leer más acerca de la archiconocida “operación bikini”, que desde el punto de vista de dos nutricionistas puede ser una buena excusa para preocuparse por la alimentación y la salud, siempre y que no se haga usando las susodichas dietas mágicas, las cuales, como bien describen, pueden ocasionar serias repercusiones (refiriéndose sobretodo a la dietas con alto contenido de proteínas que están ahora tan “de moda”). 

Sunday, December 19, 2010

DIETAS MÁGICAS, INGREDIENTES MÁGICOS Y VERBORREAS MÁGICAS

En los últimos años la sociedad que conocemos vive una auténtica obsesión por la figura y la “salud”. Quizás este desproporcionado culto al cuerpo haya dado pie a que ciertas personas se hayan inventado un conjunto de dietas “curalotodo”, y de que ciertas industrias alimentarias y farmacéuticas se hayan inventado un conjunto de ingredientes con “propiedades extraordinarias”. ¿Lo peor de la situación? Que la gente sigue al pie de la letra estas dietas carentes de sentido y que se gastan cifras astronómicas de dinero comprando productos con “componentes especiales”, en ambos casos esperanzados por obtener ese cuerpo y/o ese estado de “salud” que tanto han anhelado. Y me atrevería a decir que en la mayoría de casos eso se resume a perder peso.

La relación de dietas que garantizan una pérdida de peso es interminable. A todos nos suenan nombres como Atkins, Clínica Mayo, Hay, Montignac, y un cansino etcétera. Estas dietas prometen de todo y más: perdidas de peso en cuestión de días, mejora del perfil lipídico, vitalidad, eficaces frente a cualquier tipo de dolor e incluso que alargan la vida.
¿Qué es lo que consiguen realmente? Cetosis metabólica, diarrea, estreñimiento, alteraciones hidro-electrolíticas, sobrecarga hepática y renal, deficiencias de vitaminas y minerales, aburrimiento por los alimentos, desconfianza en las dietas en general y merma de la autoestima.
¿Y por qué tienen tantos adeptos estas dietas fantásticas? Una posible explicación es que llama mucho la atención la pérdida de peso inicial (a base de agua y masa muscular claro), y la ignorancia de lo que ocurre cuando se deja de cumplir la dieta a rajatabla: aumento del peso por encima del inicial (a base de grasa por supuesto), que es lo que se conoce popularmente como efecto yoyo o rebote, y todas la consecuencias para la salud antes mencionadas.
Cuando más se oye hablar de estas dietas infundadas es justo antes del verano, momento del año en el que más importa la imagen. Y es en esta época cuando la oferta de dietas mágicas se hace más larga y, si me permitís la frivolidad, más divertidas: dieta del melón, del pomelo, del pepino, de la alcachofa, de la piña, y otro cansino etcétera.
La mayoría, por no decir todas, de las conocidas dietas milagrosas son dietas sin lógica, sin base científica, que atentan al sentido común y que pueden llegar a provocar graves problemas de salud entre sus practicantes. Y es que con la alimentación no se juega. No se pueden seguir este tipo de dietas sólo porqué nos lo haya contado una vecina o lo hayamos leído en un revista del corazón.
La obesidad es una enfermedad muy seria, y como tal necesita de un tratamiento muy serio. Estas dietas son una aberración a los conocimientos de nutrición y metabolismo, por tanto quedan descartadas en la intervención de la obesidad. 


Más de lo mismo con toda la gamma de productos para adelgazar. Actualmente los que más fuerza tienen son los que están hechos a partir de extractos de ciertos vegetales. De esta manera los fabricantes producen un producto que parece muy “natural” y se aprovechan de la creencia que todo lo “natural” es más saludable y efectivo. La mayor parte de estos productos se vale de las propiedades diuréticas, laxantes o saciantes de ciertos vegetales, pero en ningún caso disminuyen el peso por sí mismos, que es la creencia popular. De todos modos, actualmente, no hay estudios que demuestren la eficacia de estos productos. Algunos de ellos podrían ser de ayuda (por las propiedades antes comentadas) como complemento a un plan alimentario y de ejercicio, pero jamás si se usa sólo. Este es un malentendido que tiene que desaparecer, muy a pesar de las empresas fabricantes que se frotan las manos con el dinero de personas que ponen toda su esperanza en unas capsulitas naranjas. Así es que se debe dejar de hacer caso a las personas que van pregonando la eficacia de estos productos, y es que nadie debería prescribirlos a sus anchas,  por mucho que diga que sabe del tema.




Como nutricionista y tecnólogo de los alimentos desapruebo completamente esta colección de dietas sinsentido e ingredientes milagrosos, y apoyo la idea  de que una dieta equilibrada (con restricción calórica si hace falta) y una actividad física diaria son las bases para una vida saludable.

Los alimentos son un camino hacia la salud. Pero si son utilizados incorrectamente pueden serlo de la enfermedad. Antes de aferrarnos a una dieta de adelgazamiento se debe pedir necesariamente el consejo de un/una nutricionista, el/la cual decidirá las pautas más eficaces a la vez que saludables para perder peso y alcanzar un estado saludable.

Recomiendo encarecidamente la lectura del documento técnico “Dietas mágicas” editado por la consejería de sanidad de la comunidad de Madrid. En él, autores de la talla de Grande Covián analizan la problemática del “boom” de las dietas mágicas y los productos supuestamente adelgazantes. Un documento indispensable.